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Lautaro

El caso de Lautaro

Empecé la escuela con la edad normal, a los seis años. No tuve dificultad hasta terminar el jardín, tiempo en el que los doctores me dijeron que mi hipertiroidismo empezó a actuar. En la escuela, después de repetir primer grado, solo lo tomaron como una falta de atención y un “Trastorno Específico del Lenguaje”. Desde ese momento estuve yendo a una psicopedagoga.

 

En segundo grado volví a repetir, pero mi psicopedagoga ya había dicho que yo no tenía nada de lo que mis maestras me decían y que mi aprendizaje era normal, e incluso en algunas cosas mejores que los otros niños, por lo cual mi madre no entendía por qué me hicieron repetir nuevamente.

Ya en estos tiempos, desde segundo a quinto grado, estuve notando algunas cosas raras a las que en ese momento no les di importancia. Ahora las veo como cosas injustas, que si me hubiera dado cuenta en ese momento no las hubiera dejado pasar como en ese tiempo. Cosas como ser llevado a la parte de atrás del aula, no ser tomado en cuenta en clases, ser ignorado por los profesores, pasar de año aunque simplemente no hacía nada en clases y por último la forma en la que me trataban los profesores. Como cuando levantaba la mano y no me hacían caso, cuando iba a preguntar me explicaban las cosas lentamente y palabra por palabra y en algunas clases simplemente las profesoras me hacían el ejercicio y me decían “mira, así se hace” …sin siquiera preguntarse si conocía la operación que acababa de realizar, haciendo que quedara completamente detrás de todos mis compañeros y no sabiendo casi nada de lo que hacían en el ochenta por ciento del día.

 

Por último, en quinto grado repetí de año por tercera vez y ahí fue cuando empecé con otra psicopedagoga con la cual tuve un gran avance y me saco de mi esquina donde solo esperaba a graduarme y trabajar en algo mediocre. Simplemente fue la decisión que tome porque después de alejarme tanto de la clase no me veía en un trabajo “normal” sinceramente solo quería graduarme, trabajar en cualquier cosa y morirme de aburrimiento y nada más. Pero mi psicopedagoga me demostró que realmente puedo ser algo en mi vida.

 

Después de egresar de primaria sin los conocimientos mínimos, asistí a una especie de “escuela libre” donde aprendí cosas que en el tiempo que pase en la escuela simplemente no las entendía. Sinceramente nunca imaginé que podría hacer algo tan complejo de convertir letras en números y otras cosas. La verdad creo que cualquiera puede salir adelante ya que nadie mas que tú decide qué puedes aprender y qué no, y si alguien tan hundido como yo pudo aprender algo en su vida, cualquiera puede.